Conflicto Israel-Irán: Orígenes, Escalada y Riesgos Globales

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Conflicto Israel-Irán: Orígenes, Escalada y Riesgos Globales

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El conflicto entre Israel e Irán es una rivalidad geopolítica y estratégica que se remonta a la Revolución Islámica de 1979 en Irán, cuando el régimen del ayatolá Ruhollah Jomeini rompió relaciones diplomáticas con Israel y adoptó una postura antiisraelí, considerando a Israel el “pequeño Satán” y a Estados Unidos el “gran Satán”. Antes de 1979, bajo la monarquía del Sha, ambos países mantenían relaciones cordiales, pero la revolución marcó un cambio radical.
La enemistad se intensificó por varios factores:
Cuestión palestina: Irán apoya a grupos palestinos como Hamás y la Yihad Islámica, que luchan contra Israel, mientras que Israel ve estas alianzas como una amenaza a su seguridad.


Programa nuclear iraní: Israel considera que las ambiciones nucleares de Irán representan una amenaza existencial, especialmente por declaraciones de líderes iraníes sobre la destrucción de Israel. Irán, por su parte, insiste en que su programa nuclear es pacífico.


Influencia regional: Analistas internacionales aseguran que ambos países compiten por el dominio en Oriente Medio. Irán busca expandir su influencia a través de aliados como Hezbolá en Líbano, el régimen de Bashar al-Assad en Siria y los hutíes en Yemen. Israel, aliado de Estados Unidos, busca contrarrestar esta influencia.


Guerra en la sombra: Durante décadas, presuntamente ambos han librado un conflicto encubierto con ciberataques (como el virus Stuxnet atribuido a Israel y EE.UU. en 2010), asesinatos selectivos (como el de Mohsen Fakhrizadeh en 2020, atribuido a Israel) y ataques a instalaciones estratégicas.


Los ataques del 7 de octubre de 2023 por parte de Hamás contra Israel, que mataron a unas 1.200 personas, intensificaron las tensiones regionales. Aunque Irán negó una participación directa, su apoyo a Hamás exacerbó la hostilidad. La posterior ofensiva israelí en Gaza, que causó más de 41.000 muertos según fuentes palestinas, elevó el riesgo de una escalada regional.
Aliados de cada país
Aliados de Israel:
Estados Unidos: Principal aliado militar y político, proporciona miles de millones en ayuda militar anual y apoyo diplomático en foros internacionales. EE.UU. ha respaldado a Israel en recientes escaladas, aunque ha instado a evitar una guerra regional.


Unión Europea: Aunque crítica de algunas políticas israelíes, como los asentamientos en territorios palestinos, varios países europeos (Alemania, Francia) apoyan el derecho de Israel a defenderse.


Países árabes suníes: Desde los Acuerdos de Abraham (2020), Israel ha normalizado relaciones con Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Marruecos y Sudán, que comparten preocupaciones sobre la influencia iraní.


Reza Pahlavi y la diáspora iraní: El exiliado heredero del Sha ha expresado apoyo a Israel, lo que genera simpatía en algunos sectores de la oposición iraní.


Aliados de Irán:
Hezbolá (Líbano): Grupo chiíta respaldado por Irán, con un arsenal significativo de cohetes que amenaza a Israel. Desde octubre de 2023, Hezbolá ha intensificado ataques contra Israel desde Líbano.


Hamás y Yihad Islámica (Palestina): Reciben financiación y armas de Irán, lo que los convierte en proxies en el conflicto con Israel.


Hutíes (Yemen): Apoyados por Irán, han atacado intereses israelíes y occidentales en el mar Rojo.


Rusia y China: Rusia es un aliado militar clave, proporcionando apoyo en Siria y beneficios indirectos (como el aumento del precio del petróleo) durante escaladas. China mantiene relaciones económicas con Irán y aboga por la diplomacia.


Siria: El gobierno de Assad, apoyado por Irán, es una ruta clave para el suministro de armas a Hezbolá, lo que genera ataques israelíes en territorio sirio.


Razones de los ataques
Los ataques mutuos se derivan de objetivos estratégicos y tácticos:
Por parte de Israel:
Neutralizar el programa nuclear iraní: Israel ve el enriquecimiento de uranio por parte de Irán como una amenaza inminente. En la “Operación León Ascendente” (13 de junio de 2025), Israel atacó instalaciones nucleares como Natanz, matando a científicos y comandantes iraníes, con el objetivo de retrasar el programa nuclear.


Eliminar liderazgo militar: Israel ha apuntado a figuras clave, como Hossein Salami de la Guardia Revolucionaria y Amir Ali Hajizadeh, para debilitar la capacidad de respuesta iraní.


Contrarrestar proxies iraníes: Israel realiza bombardeos en Siria y Líbano para interrumpir el suministro de armas a Hezbolá y otros grupos.


Disuasión: Los ataques buscan enviar un mensaje de que Israel no tolerará amenazas directas o indirectas.


Por parte de Irán:
Represalias por ataques israelíes: Irán ha respondido a ataques como el del consulado iraní en Damasco (1 de abril de 2024) y los asesinatos de líderes de Hamás y Hezbolá con lanzamientos de misiles y drones contra Israel, como los del 1 de octubre de 2024 y junio de 2025.


Afianzar su postura regional: Los ataques contra Israel refuerzan la imagen de Irán como líder de la “resistencia” contra el sionismo, consolidando su apoyo entre aliados como Hezbolá y Hamás.


Defensa de su soberanía: Irán considera los ataques israelíes, especialmente contra su infraestructura nuclear, como violaciones de su soberanía, justificando respuestas militares.


Presión interna: La escalada puede unir a la población iraní, incluidos críticos del régimen, frente a una amenaza externa.


Escalada reciente (junio de 2025)
La escalada comenzó el 13 de junio de 2025 con la “Operación León Ascendente”, un ataque israelí sin precedentes contra instalaciones nucleares y militares iraníes, incluyendo Natanz y Teherán, que mató a decenas de altos mandos y científicos. Irán respondió con múltiples oleadas de misiles y drones contra Tel Aviv y Jerusalén, causando al menos 10 muertos y decenas de heridos en Israel. Hasta el 18 de junio, el conflicto seguía intensificándose, con Irán lanzando su novena oleada de ataques mientras Israel continúa bombardeando objetivos adicionales, como la Universidad Imam Hossein en Teherán.
Expectativas de la comunidad internacional
La comunidad internacional enfrenta un escenario complejo con riesgos de una guerra regional. Las posibles consecuencias y reacciones incluyen:
Riesgo de escalada regional: La participación de proxies iraníes (Hezbolá, hutíes) o aliados de Israel (EE.UU.) podría expandir el conflicto a Líbano, Siria, Irak o el mar Rojo. Las milicias proiraníes en Irak y Siria podrían atacar bases estadounidenses, y los hutíes podrían reanudar ataques marítimos.


Presión diplomática: La ONU, liderada por António Guterres, ha condenado la escalada y pedido moderación, especialmente por los ataques a instalaciones nucleares. La Unión Europea y países como China, Rusia y Egipto abogan por la diplomacia, pero las negociaciones nucleares entre EE.UU. e Irán están estancadas.


Impacto económico: Los precios del petróleo han alcanzado máximos de cinco meses debido a la incertidumbre, afectando la economía global. Las bolsas han registrado pérdidas significativas.


División internacional: Mientras EE.UU. y algunos países europeos apoyan a Israel, Rusia, China y varios países musulmanes (Egipto, Jordania, Turquía) condenan los ataques israelíes. Esto podría polarizar aún más las relaciones globales.


Preocupaciones humanitarias: Los ataques han causado cientos de muertos (224 en Irán, decenas en Israel) y miles de heridos, con riesgo de una crisis humanitaria si el conflicto se prolonga. El Comité Internacional de la Cruz Roja ha lamentado la muerte de trabajadores humanitarios.


Intervención de EE.UU.: La posible participación directa de EE.UU., impulsada por Donald Trump, podría agravar la situación. Trump ha emitido advertencias a Irán, y hay especulaciones sobre el despliegue de aviones estadounidenses en Europa para apoyar a Israel.


Control nuclear: El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha instado a proteger las instalaciones nucleares, advirtiendo sobre “graves consecuencias” si se dañan.

El conflicto entre Israel e Irán, alimentado por décadas de desconfianza, ambiciones nucleares y rivalidades regionales, ha alcanzado un punto crítico en junio de 2025. La comunidad internacional enfrenta el desafío de evitar una guerra total en Oriente Medio, pero las divisiones geopolíticas y la escalada militar dificultan una solución inmediata. La diplomacia, liderada por actores como la ONU y la UE, es la vía más viable, pero requerirá concesiones significativas de ambas partes y sus aliados. Sin una desescalada urgente, el riesgo de un conflicto regional con consecuencias globales es inminente.
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