Made in China 2025 y su Impacto en el Comercio Internacional  | ForosGenerales.com


Política

Plubicado el 12 de Junio, 2018 | por Harold Zances

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Made in China 2025 y su Impacto en el Comercio Internacional 

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Al escuchar la frase ¨Made in China¨ pensamos inmediatamente en ropa, calzado, artículos para el hogar, juguetes y hasta aparatos electrónicos de bajo costo. Y es que esta expresión reinvindica la posición China como la mayor fábrica del planeta; no obstante, la frase ha sido aprovechada por el gobierno comunista para explicar una visión integral del país, de cara al futuro inmediato: ¨Made in China 2025¨.  


China ha tomado muy en serio su determinación de convertirse en el nuevo protagonista del multilateralismo, y el comercio, es sin duda, una de sus grandes fortalezas. En tal virtud, profundizaremos en las características de este proyecto y sus posibles efectos en el Statuo quo del comercio internacional. 

¿Qué es ¨Made in China 2025¨?

Es un plan estratégico anunciado el 8 de mayo de 2015, que busca transformar a china, de un gigante manufacturero, al líder mundial en el sector de la manufactura. El país pretende además, hacer la transición de fabricante masivo de productos de bajo costo, a primera potencia mundial en la industria intensiva en conocimiento para el año 2025.  

La mente maestra detrás de esta iniciativa es Li keqiang, primer ministro del país, quién se inspiró en el proyecto ¨Industria 4.0¨ implementado por Alemania. Su objetivo es claro: convertir a China en el líder mundial en la producción de alta tecnología y manufactura con mayor valor añadido. Para ello, el gobierno ha puesto en marcha  esta fase del plan para el 2025,  que se consagra como el primero de tres ejes estratégicos orientados al desarrollo pleno de su industria para el 2049; año del centenario de la fundación de la República Popular de China y fecha en que el gigante asiático pretende superar la capacidad manufacturera de sus principales competidores: Alemania, Estados Unidos y Japón.

Made in China 2025 se concentrará en 10 sectores claves que son: 1) las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación; 2) la robótica; 3) equipamiento aeroespacial, 4) ingeniería oceánica y barcos de alta tecnología, 5) los equipos ferroviarios; 6) los vehículos que ahorran energía y de nuevas fuentes de energía; 7) los equipamientos eléctricos 8) los nuevos materiales; 9) los aparatos médicos y 10) la maquinaria agrícola.

Para la consecución de tales objetivos, China ha iniciado una serie de reformas institucionales que van desde la optimización de su estructura productiva hasta la formación del talento humano, necesario para garantizar el Know-How en esta metamorfosis económica, en la que Xi Jinping invertirá la suma de $300,000 millones.

De hecho, China ha incrementado el apoyo financiero a la  Investigación y Desarrollo (I+D), destinando del 1,5% al 2% de su PIB entre 2008 y 2016; sin embargo, continua por debajo del 3% que se registra en la mayoría de los países desarrollados.

¿Por qué iniciar ahora?

Pese a la retórica elegante con la que China ha presentado este novedoso proyecto al mundo, la verdad sobre su origen es muy distinta a la que se piensa.  Tal como apunta la investigación realizada por la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Pekín, ¨Hecho en China 2025 es la respuesta oficial del país al empeoramiento de la productividad, la desaceleración del crecimiento económico y la  disminución de su mano de obra, lo que ha supuesto un encarecimiento de la misma en relación a la fuerza laboral de otros mercados emergentes. Debido a la mano de obra numerosa y los costes inferiores en países como Vietnam e Indonesia, los productores chinos se enfrentan a un gran desafío en los próximos años¨. 

La realidad es que esta estrategia constituye un plan de relanzamiento de la economía del país, que ha venido  presentando serias dificultades en materia de competitividad, factor a los que se suman: la falta de una fuerza laboral eficiente en las principales zonas industriales debido a la política demográfica, el aumento de los costos de producción, la poca presencia de marcas netamente chinas en el mercado internacional  y los profundos cuestionamientos a la calidad de su oferta exportable. En respuesta a estas críticas, el primer ministro chino aseguró que: ¨El crecimiento de China ha de converger de una era de velocidad, a una era de calidad¨. 

Impacto en el comercio internacional.

Las ambiciones de China 2025 podrían romper el statu quo que hasta este momento permanece en el comercio internacional, sobre todo lo que respecta al mercado de dispositivos de alta tecnología, donde las empresas estadounidenses y europeas tienen una ventaja absoluta. De concretarse este plan, China estaría en la posibilidad de exportar productos con mayor agregado y mejorar su capacidad manufacturera, a los fines de competir en igualdad de condiciones con otras industrias de vanguardia como Alemania, Estados Unidos y Japón.

Por otro lado, el éxito chino acabaría con el monopolio de las empresas occidentales en la fabricación de productos manufacturados, lo que significaría mayores opciones para los consumidores finales. Además, los lineamientos de esta iniciativa, obligan a China a estimular un nuevo sistema de producción respetuoso del medio ambiente, un tema muy complejo para el país, dado a que sus altos niveles de industrialización lo han convertido en el mayor emisor de gases de efecto invernadero en el mundo, responsable junto a los Estados Unidos, de aproximadamente el 38 % de dichas emisiones. No obstante, China fue uno de los primeros países en ratificar el Acuerdo de Paris sobre Cambio Climático (COP21) y se ha comprometido con la Agenda 2030 para Desarrollo Sostenible.

A pesar de esto, Hecho en China 2025 es percibido por Washington, como una estratagema de Beijing para restringir la participación de sus empresas en el vasto mercado de China. Muchas empresas estadounidenses han denunciado que para iniciar sus operaciones en el país asiático, el gobierno les ha exigido asociarse con una empresa local y compartir sus secretos comerciales. De igual forma, EE.UU considera que este proyecto desencadenará una saturación mundial de productos, que desplomaría los precios de los bienes producidos por sus empresas en el mercado y afectaría gravemente sus intereses. Washington está particularmente preocupado por los derechos de propiedad intelectual de las empresas extranjeras con sede en China.

En el informe: “China 2025: poniendo la política industrial antes que las fuerzas del mercado”, La Unión Europea asegura por su parte, que China estaría utilizando la intervención estatal en contra de las fuerzas de mercado, para inclinar la balanza a favor de su propio desarrollo. 

El informe concluye que China 2025 no fomenta una economía abierta al libre comercio; sino más bien una economía bajo una fuerte regulación del Estado, donde las empresas son sometidas a fuertes presiones locales para realizar transferencia de tecnología, a cambio de obtener acceso de mercado. 

Aunque este proyecto ha generado vítores y críticas dentro de la comunidad internacional, es innegable que Made In China 2025 se destaca como uno de los planes más ambiciosos de la historia contemporánea de China y es un verdadero proyecto/país que busca afianzar su liderazgo en los sectores más innovadores de la economía, como la robótica, tecnología de punta, comunicación y manufactura.  Desde mi óptica, es necesario dar un compás de espera a la ejecución y resultados del plan, para contar con los elementos de juicio suficientes a la hora de evaluar su efectividad. La más importante lectura que deja esta iniciativa, es que ante este voraz fenómeno llamado globalización, triunfarán sólo aquellos países que tengan la capacidad de reinventarse.

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Sobre el Autor

Harold Zances

Internacionalista, Columnista y Locutor.