China: ¿Irrupción de un nuevo liderazgo global? (Segunda parte) | ForosGenerales.com


Política

Plubicado el 5 de Marzo, 2018 | por Franklin Rodriguez

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China: ¿Irrupción de un nuevo liderazgo global? (Segunda parte)

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Es bien conocida la demoledora campaña anticorrupción impuesta por Xi en China, puesta en marcha tan pronto se produjo el ascenso del mandatario al poder, con lo que llevó a la práctica una predica enarbolada por predecesores como Hu Jintao o Jiang Zemin, quienes sin embargo no corrieron con el mismo éxito en esta materia. Lo que muchos no anticipaban, es que esta acción constituiría un eslabón primordial en la futura estrategia de devolver a China ese sitial especial, arrebatado tras el repunte de occidente a partir del siglo XVI.


De triste recordación resulta el período vivido previo, durante y después de la Guerra del Opio, acontecimiento tras el cual la China imperial, aún vigente para la época, caería en un letargo del que solo encontraría respiro tras la revolución del 1911. Esto explica el que la etnia “han”, que actualmente representa el 91% de la población, suela rememorar con cierta indignación la época en que la etnia “manchú” gobernó al país a través de la dinastía “Quing” (1644 al 1911), pues el hermetismo de esta última repercutió en un fuerte rezago tecnológico, comercial y de poder de China.

Lo anterior explica lo imperativo que resulta para el actual mandatario aprovechar las condiciones globales actuales, para reafirmar su misión de devolver al gigante asiático su antiguo esplendor, para lo cual habría de poner su mirada en la relación de China con el resto del mundo. Para ello, la estrategia ha tenido dos vertientes consistentes en: la persuasión positiva, la ofensiva mediática, las relaciones (comerciales y diplomáticas) y el multilateralismo como poder blando; mientras que ha optado por la muestra de robustez militar y la defensa de su zona de influencia, propio del poder duro.

Decantándose esencialmente por desarrollar una reputación fiable y una imagen de potencia comprometida con la agenda global, China se ha convertido en el principal socio comercial de más de 120 Estados, 60% de los cuales han sido visitados por el presidente Xi desde su llegada al poder. Escenarios como el Foro Económico Mundial celebrado en Davos, Suiza, permitieron al mandatario chino proyectar su liderazgo, al tiempo que se presentó totalmente opuesto a los aprestos proteccionistas de Estados Unidos y algunas naciones europeas, promoviendo en consecuencia las bondades de la globalización como modelo de integración mundial.

Un ejemplo de la ofensiva en esta materia ha sido el relanzamiento de la Asociación Económica Integral Regional, acuerdo suscrito con unas 16 naciones del hemisferio, donde converge más del 50% de la población mundial (China posee el equivalente al 19%) y un 24% del PIB global (por si sola China representa el 14.8%). A pesar de que algunas de estos 16 países se encuentran actualmente en disputa con China (Filipinas, Japón, Vietnam y Malasia) por un conflicto en las fronteras marítimas, no menos cierto es que esta nación ha logrado proyectar su influencia regional con proyectos como el “Cinturón, un Camino” o “Nueva Ruta de la Seda” (como se le conoce popularmente), que se extiende de Asia a Europa y al Continente Africano.

Por si fuera poco, China pasó a ser el tercer mayor inversionista mundial, disponiendo anualmente de más de 180,000 millones de dólares en inversiones Extranjeras Directas, lo que en paralelo con su visión integradora, busca afianzar la lealtad comercial y diplomática de las naciones con la que establece relaciones. Este proceder ha brindado confianza, en especial en aquellos países que se vieron afectados indirectamente por la crisis económica mundial del 2008, y que en consecuencia perdieron confianza en las potencias occidentales.

De hecho, en términos de popularidad global, China ha ido ganando mucho terreno en regiones como Medio Oriente, África y Latinoamérica, donde según sondeos internacionales, actualmente está mejor valorada que Estados Unidos. En América Latina esto no debería de sorprender si se estima el aumento de las inversiones chinas en la región, en especial gracias tanto a las materias primas, como la diversificación comercial como consecuencia del Foro China-CELAC (mi primera participación en China, nace motivado por dicho Foro, al crear el Presidente Xi el programa Puente al Futuro).

Para tener una idea de la relevancia de este país asiático en nuestra región, bastaría resaltar que China es el principal socio comercial de grandes economías como Brasil, Chile, Argentina, Uruguay y Perú, mientras que es el segundo socio de México. Esta relación ha de verse reforzada con la estrategia para la región basada en inversión, comercio y financiamiento, donde este último va dirigido a sectores medulares para el desarrollo como infraestructura, tecnología, manufactura, innovación y energía.

Además, a lo anterior se agregan futuras inversiones que rondarán los 70,000 millones de dólares, lo que sin embargo demanda de la región unificar y seguir fortaleciendo los criterios comerciales, a los fines de poder establecer una estrategia integral proactiva, que permita sacar mayor provecho a la multipolaridad y peso de China como alternativa al repliegue de Washington, sin que esto genere mayores alarmas en este último.

Sin espacio a dudas, fue el modelo de Deng Xiaoping, basado en la reforma económica y la apertura al exterior, lo que permitió a china experimentar un crecimiento exponencial desde 1978 a la fecha, donde su PIB per cápita pasó de 200 dólares a 8,000 dólares, es decir aumentó un 4,000% en 40 años (superó a EE.UU. en este renglón desde el 2014), mientras el resto del mundo solo alcanzó un 460% en los últimos 75 años. Tal empuje hizo de China una realidad a tomar en cuenta, por lo que se ha convertido en la principal aspiración de Xi Jinping aprovechar ese impulso para recuperar el esplendor y orgullo de su nación.

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Sobre el Autor

Franklin Rodriguez

Miembro del Comité Central del PLD, Secretario de la Juventud Peledeísta.