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Economía

Plubicado el 20 de Abril, 2018 | por Ginia Valenzuela

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Televisión Terrestre Digital… “¿Ahora para todos?”.

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El título de este escrito fue inspirado por un artículo que leí en el año 2010, donde se anunciaba que el Presidente de ese entonces, Dr. Leonel Fernández establecía un plazo de 5 años, para que la Republica Dominicana adoptara la transmisión televisiva al formato de la Televisión Digital Terrestre. En aquel entonces me pareció que ese plazo no se correspondía con nuestra realidad material.


Efectivamente, dicho plazo resultó insuficiente, ya que, en el 2015, mediante el decreto 294-15, debió ser extendido hasta el 2021, para luego anunciar el ex presidente del consejo directivo del INDOTEL, José Manuel Catillo Saviñón la anticipación de la fecha para el año 2019.

Imagen Fuente Externa

 La Televisión Terrestre Digital (TDT) es una realidad avasallante que inevitablemente deben encarar las naciones, ya que forma unos de los pilares que sostienen a las sociedades de la información. Son numerosas las ventajas que la TDT posee comparativamente con la televisión analógica.

La televisión más allá de ser una actividad económica lucrativa, y de ofrecer entretenimiento a la población, es un medio que garantiza el acceso a la información, y que fomenta la diversidad cultural y el pluralismo de ideas. De igual forma, da las herramientas para robustecer a la oposición de los gobiernos, convirtiéndola en una pieza clave para salvaguardar la democracia; Por estas razones, los Estados están compelidos a impulsar su desarrollo.

Dentro del marco de la Sociedad de la información, ideal hacia donde se centran los objetivos de todas las naciones, y con el vertiginoso crecimiento de la tecnología; la televisión analógica resulta obsoleta. Más aun cuando los avances científicos plantean una convergencia tecnológica, lo cual resulta incompatible con ese sistema.

La urgencia de esta transición de tecnología, no solo se debe a lo anteriormente expuesto, mucho se ha hablado de que el espectro radioeléctrico es un bien limitado (lo cual es discutible, ya que las limitaciones que presenta, son producto de la tecnología con la que contamos hoy en día); y de que es un bien que debe ser compartido por todas las naciones del mundo. Existe una necesidad de reordenar el espectro radioeléctrico a nivel mundial para optimizar su uso.

La digitalización de las señales televisivas terrestres permite que en el mismo ancho de banda que ocupa un canal analógico coexistan de 5 a 7 canales digitales, eso se debe a que las señales digitales se pueden comprimir de forma optimizada. Además de las ventajas de imagen y sonido, permite la existencia de un canal de respuesta y con esto, hacer la tv interactiva.

Para un sector de nuestra población estos conceptos no son totalmente nuevos, porque ya han podido experimentarlo por medio de la televisión de pago, sea por cable o por señales parabólicas. Pero lo que se está buscando es trasladar esas ventajas a toda la población a través de la televisión digital gratuita. Esto trae consigo unas implicaciones técnicas y económicas, que la Republica Dominicana, en mi opinión no está en condiciones de asumir.

Estas dudas no surgen deliberada y maliciosamente, es que la Republica Dominicana se enfrenta a un reto que les costó mucho superar a los Estados Unidos y a países de la Unión Europea.

Este es un proceso costoso que exhibe pocas ventajas en países con realidades parecidas a la nuestra, ya que para llegar a concretizarse deben asumir cargas todas las partes involucradas: el Estado, las Emisoras o canales de televisión y la población. El Estado, porque no puede imponer de forma alegre la obligación a los canales de televisión de adecuar sus equipos para emitir en digital, sin llegar a asumir parte de los costos o sin hacer ciertas concesiones; La población, porque o deben comprar televisores aptos para recibir las señales en digital o al menos comprar aparatos decodificadores de señal.

Por citar algunos ejemplos, en Estados Unidos el proceso de TDT comenzó en el año 1996 teniendo como fecha límite para la transición total el 2006, el exPresidente Barack Obama el 17 de febrero de 2009 extendió la fecha término porque se evidenció que el país no estaba preparado, dando el salto definitivo en Julio del mismo año. Casos similares se han verificado en Europa; donde en Italia se postergó la fecha limite varias veces, extendiéndose el plazo hasta el año 2012.

España, luego de prorrogar varias veces, se finalizó la transición total el 3 de abril del 2010; pero esto no quiere decir que el país estaba totalmente preparado, sino que de manera arbitraria se impuso una fecha límite para el cese de las emisiones en analógico y el inicio de las emisiones en digital exclusivamente; confinando a parte de la población al temido “apagón analógico”. Este último punto es alarmante, porque existen indicativos que sugieren que eso podría pasar aquí.

No podemos permitir que el mal manejo de este proceso por parte de las autoridades germine en beneficios directos para empresas trasmisoras de señales televisivas de paga; y a los vendedores de televisores digitales y decodificadores, en detrimento de la población. Esto crearía un caldo de cultivo para los conflictos de intereses, que dificultarían una solución transversal.

Esta situación ha sido abordada por el INDOTEL desde una posición muy complaciente para los sectores con intereses, inoculando un discurso populista que oculta los verdaderos matices de este proceso.

El INDOTEL prefiere utilizar términos que maquillan la realidad, como lo es el “Encendido Digital”, en lugar de su contraparte el “Apagón Analógico”. ¿La diferencia? Que uno se refiere hacia donde pretendemos llegar (un ideal), y el otro refleja la lamentable realidad a donde se encamina nuestra nación.

Esta diferencia es abismal, dado que la segunda implica la denegación de un derecho de 3ra Generación, considerado como inalienable; y que, a mi entender, forma parte de los parámetros con que se mide el verdadero avance de una Nación: Educación (la TV, además de entretener debe educar), Acceso a la Información, y más importante aún, que los Gobiernos cuenten con un contrapeso como lo es la opinión pública; no en vano denominada como “el Cuarto Poder del Estado”.

Por otro lado, quiero llamar la atención al hecho de que, dentro de ese proceso, existen situaciones que ameritan informar a la población. Por ejemplo, ¿Qué pasará con el espectro liberado por los canales analógicos al ser convertidos en digital? ¿Será destinado a la explotación de nuevos servicios (como televisión móvil, o servicios de “tele-asistencia de salud” o de “tele-seguridad” o tele-educación, por ejemplo)? ¿Se les dará poder de disposición a los canales establecidos o el Estado recuperará el espacio sobrante para disponer de él posteriormente reajustando la tarifa de concesiones para emisión de señales?

 El espectro radioeléctrico es un bien de todos, y así como nos compete velar porque los recursos naturales del país sean utilizados de manera consiente y transparente, esta responsabilidad es extrapolable a este aspecto.

Entonces, ¿Qué debe demandar la población a las autoridades y de este proceso?

  1. Es necesario que el INDOTEL vele por que se ponga a disposición de la población aparatos decodificadores de señal digital, con buena relación calidad-precio que permitan acceso a las señales que transmiten las televisoras.
  2. Que se informe a la población de manera llana y detallada en qué estado nos encontramos y cuál es el pronóstico a mediano y largo plazo. Y cuales son las soluciones disponibles dentro de distintos presupuestos.
  3. La actitud del INDOTEL ha sido pasiva, promueve el que los usuarios se acerquen a buscar información, pero es necesario y beneficioso para toda la población que la información sea expuesta y que no pase por “debajo de la mesa”, o que sea entregada a quien la solicite. Transparencia no trata solo de disposición de dar información, también esa información debe ser accesible y entendible por toda la población.

 

 

 

 

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Sobre el Autor

Ginia Valenzuela

Abogada, máster en derecho de las telecomunicaciones y tecnologías de la información. Estilista de Moda y Emprendedora.